Iruya, encantadora y mágica

Día 28: De Humahuaca a Iruya ( 2780 m.s.n.m)

Honestamente no me puedo creer comenzar la mañana desde las 7 am con los molestos ladridos del dueño de casa. Es insoportable. No se calla y cuando finalmente lo hace son las 9 AM y ya tenemos que alistarnos para salir a la terminal.

 

Recorremos las pocas cuadras con la gente saludándolos (el día anterior ninguno nos regresaba el saludo). Sin bien el pueblo nos superó nuestras expectativas, bien vale la pena hacer una parada para visitar el Hornocal y demás sitios como la Quebrada de las Señoritas para hacer algún que otro trekking.

 

A 200 metros poço antes de llegar a la terminal, Sarah se da cuenta de que olvidó sus zapatillas, así que así como llegamos a la terminal ella vuelve a lo de Roberto mientras yo saco nuestros pasajes con destino a Iruya (AR$ 120).

 

Salimos cerca de las 10:30 am con todo nuestro equipaje (parte de él viaja en el techo del bus).

 

Recomendación: para sacar el boleto minímamente presentarse 30 minutos antes. Si lo hacen sobre la hora es probable (y casi un hecho) que viajen parados.

 

A las 11:20 paramos en Iturbe. Durante el trayecto escuchamos un popurrí de música pasando de la cumbia al rock en un santiamén. El paisaje pasa de estar atestado de cactus a simplemente montañas verdes y rios. 

 

De cuando en cuando sube algún vendedor a ofrecer tortillas rellenas...

 

El paisaje se torna ondulante y verde y por momentos se visualizan cimas de color purpura. Para mi fortuna, el mal de altura ya pasó a la historia.

 

Llegamos poco más de tres horas de viaje y nuestra primera impresión es positiva. Al bajar del bus hay señoras ofreciendo su alojamiento a AR$100 por noche. Lo siguiente es atajar nuestras mochilas. Para ello un señor sube al techo del bus (tipo colectivo) y con una cuerda gruesa hace descender las mochilas hasta que está en nuestras manos. Las calles son empedradas y cuesta arriba, ¡Justo lo que me gusta! ... ¡Jajaja! Bromeo. A metros del bus se observa un puente peatonal colgante, no vamos hacia allí sino siguiendo a la señora que nos ofreció el alojamiento.

 

Pocas cuadras después llegamos. Allí conocemos una chica (Martina) una cordobesa que nos invita a hacer una caminata. Vamos a almorzar y a la vuelta Sarah parte con Martina a caminar y yo con toda mi parsimonia salgo a recorrer el pueblo ...

Día 29: Tarde de senderismo ...

Pasadas las 3 pm Sarah, Martina y yo subimos cuesta arriba la callecita empedrada del Hostel Lupita con dirección hacia el cementerio. Éste es de lo más bonito y colorido, no sólo por las flores artificiales sino por las flores naturales que al tacto se sienten como papel. Cruzamos el cementerio hasta su otra puerta de salida, avistamos una especie de nicho abandonado y subimos cuesto arriba para seguir el sendero que no tenemos la menor idea de hacia donde va.

 

Para mi fortuna la dificultad no es alta ya que la pendiente apenas y se siente. Llegamos hasta lo que creemos es un puente pero en realidad es un tubo que va de lado a lado del sendero. Descendemos con sumo cuidado ya que las bajadas por más inofensivas que parezcan, con piedras bajos los pies pueden ser de temer, después de todo, nadie quiere comenzar un viaje con un esguince. Caminamos otro tanto más y escuchamos el sonido del río; está a varios metros bajo nuestros pies. Seguimos por otro sendero que posiblemente nos deje río abajo pero éste termina y tenemos que retroceder. Volvemos a retomar por donde hicimos la vuelta y de pronto Sarah propone ir por otro sendero. Como se ve fácil seguimos con la idea que de aquel cañadón que de seguro en temporada de lluvias estará repleto de agua, nos guiará hacía la desembocadura del río. El sendero no es muy complicado, pero tampoco sencillo, por momentos se torna estrecho y lo que menos queremos es rozar los paredones que en varios tramos del camino están derrumbados. Nos toma poco menos de 20 minutos llegar al río. Caminamos bordeando el río y poco después nos sentamos a comer algo de fruta. Volvemos ya con el sol cayendo y un frío que nos hiela los huesos. 

 

Regresamos al hostel cerca de las 6 PM y poco a poco preparamos nuestros bolsos para el nuevo plan de mañana: visitar el pueblito de San Isidro, siguiendo la margen del río en una caminata de unas 3 hs de duración ...

Día 30: Day Off

La noche anterior los chicos del hostel estuvieron cantando a viva voz hasta altas horas de la madrugada y a pesar de que una parte de mí estaba molesta por no tener la menor consideración en dejarme dormir, la otra me recuerda cuán valioso es el silencio y lo poco que me he escuchado últimamente. Obviamente una vez llegado el día me siento agotada por las pocas horas de sueño, mientras los demás (cuatro  argentinos, un uruguayo, dos españoles y una francesa: Sarah), acuerdan ir al pueblito de San Juan, yo decido que quiero ir hacia Uquia o bien Purmamarca, pero eso me implica seguir viajando el resto de la tarde, así que entre idas y venidas a la agencia de Transporte Iruya, decido sacar mí boleto directo a Humahuaca (AR$ 120) y aprovechar para descansar y viajar en el día de mañana directo a Potosí.

Si bien viajar tiene su encanto, hay días que son increíbles, otros estáticos, otros anécdoticos y otros estresantes. A veces no sé si esto es de verdad para mi o simplemente los lugares sobre los que he generado demasiadas expectativas me han apagado un poco ...

Llego a Humahuaca y ésta vez decido pagar un poco más por más servicios. Mi opción es Giramundo Hostel ( habitación compartida AR$ 180 y privada AR$ 300). El recepcionista me recomienda visitar el mirador a 2  kilómetros de allí desde donde en comapñia de dos británicos disfrutamos de una vista panorámica de la ciudad ...

Datos y recomendaciones útiles ...

  • Las únicas empresas que van hacia Iruya parten desde Humahuaca y son Panamericano AR$ 115 y Transporte Iruya AR$120.

  • La duración del viaje es de unas 3:30 hs.

  • Los buses son de un piso y sin sanitario, así que ante cualquier cosa, aprovechen antes de salir.

  • El boleto puede ser comprado hasta con 30 minutos de antelación, si lo hacen sobre la hora nadie les asegura que viajen sentados.

  • Los hospedajes son más económicos si se contratan en el lugar que por internet.

  • Iruya cuenta con restaurantes, almacenes y hostels (la mayoría cierra a la hora de la siesta) atendidos por sus propios dueños.

  • El pueblo se encuentra construido sobre una pendiente y las calles y escaleras son angostas y de piedra. Se recomienda calzado cómodo.

  • El pueblo cuenta con hospital y comisaria.

  • Desde aquí se pueden realizar variados trekkings ya sea para ver a los condores al atardecer, subir al mirador, visitar el cementerio y los pueblitos de San Isidro y San Juan.

  • La época de lluvias es entre enero y marzo y es en estas fechas cuando el río crece (el bus atraviesa el río al menos unas ocho veces.

  • En días de mal tiempo es probable que el servicio se suspenda y en el peor de los casos si el servicio sale (suponiendo que vayan y vengan en el día) no se les asegura el retorno.

  • En caso de que el mal tiempo llegara a desencadenarse en el camino, el bus los dejará a 1 kilómetro del pueblo y desde allí unas camionetas los ayudarán a llegar.

  • La amplitud térmica entre el día y la noche varia grandemente. Siempre es bueno tener un abrigo a mano.