Sucre, ciudad blanca

Día 34: Más que una ciudad blanca ...

Sucre me fascina, lo hizo la noche anterior y lo sigue haciendo al día siguiente. Pienso si en Argentina tenemos algo similar y la verdad es que no lo creo. Henos ahí el encanto de cada nación, la motivación para ir a explorar lo que no hay un nuestro lugar de origen.

Por la mañana salgo a caminar cuesta arriba hacia el mirador de La Recoleta. La plaza se seca rodeada de edificios blancos y coloniales es preciosa y el mirador con sus infinitos blancos no sólo te permite obtener una panorámica de la ciudad, sino introducirte al mercado de artesanos.

Poco después desciendo en compañía de los cánticos de niños que emanan del interior de una escuela. Entre palabras escucho a un niño agradecer y bendecir a sus maestros por la educación brindada: hoy es el día del maestro en Bolivia.

Llego hacía la plaza principal e identifico el Museo del Tesoro. Me cruzo en ingreso al interior dónde por la módica suma de $25 bolivianos me introduzco en la visita guiada (ya empezada) que trata sobre piedras preciosas y metales que hacen a la historia y economía de Bolivia. La guiada es interactiva desde dónde se pueden ver representaciones de las diferentes minas de Bolivia, como la utilización de dichos elementos en el uso de prendas y joyería. Sin lugar a dudas es una visita que vale la pena hacer. Una vez terminada la guiada, el guía que me cobró la entrada me llama para hacerme la introducción que me había perdido por haber llegado tarde. 

De camino al hostel encuentro un restaurante dónde consigo un menú a $15 bolivianos imposible de rechazar (sopa+ falso conejo+poste+jugo natural). Vuelvo al hostel, dejo las cosas que no me sirven y camino las pocas cuadras que me separan del Cementerio de Sucre.

No es que los cementerios me provoquen morbo, por el contrario me provocan mucha paz. El cementerio está lleno de vegetación, mujeres trabajando regando las plantas o limpiando y adolescentes caminando entre sus callecitas.

Algo que me llama la atención es la cantidad de mujeres trabajando y niños con sus credenciales que los identifican. Es un hecho, si hay algo que aprendí sobre Bolivia es que su gente es trabajadora, pero por sobre todo sus mujeres. En puestos callejeros, en el mercado, en las terminales, con sus bebés a cuestas, en puestos de comida, limpiando las calles. He oído decir muchas veces que Bolivia es un país pobre e inseguro, honestamente no creo que exista miseria donde sus habitantes trabajan desde temprana edad. Podrán haber muchas discrepancias al respecto, pero no he visto niños sucios ni mendigando, sino niños que estudian y que también trabajan dignamente. Sin lugar a dudas no dejo de sorprenderme ...

Sigo caminando siempre con plano en mano. Visito la Iglesia de la Merced ($10 bolivianos) y luego en diagonal la Iglesia y Colegio Neri ($15 bolivianos). Desde ambas edificaciones subo hacia sus techos y disfruto de la maravillosa vista que ofrece la ciudad. Poco después llego al centro y llego hasta el mercado central, no sin antes divertirme muchos con las cebras que dirigen el tránsito ...

Arriba: Interior del Convento de Neri. Abajo: Panorámica desde el techo del convento. Se puede seguir subiendo hasta ambos campanarios.

En una ciudad tan caóticamente transitada con sus estrechas calles y más aún más estrechas veredas, estás simpáticas cebras, dirigen el tránsito con suma responsabilidad y de cuando en cuando algún que otro bailecito.

Si bien no hay que generalizar, las vendedoras no siempre se caracterizan por su carisma, pero siempre pueden haber excepciones. En éste caso la buena amiga me proveyó de deliciosa fruta con mucho talento en su rubro y por sobre todo mucha simpatía.

¡Hay Bolivia! ¡Qué bella que sos! Quizás tu gente sea muy reservada la mayor parte del tiempo, pero sin dudas los han habido que me regalaran una sonrisa. Jamás olvidaré en mi caminata mañanera los niños pequeños saliendo de la escuela y agitando sus agitando sus banderitas al son de ¡Viva Bolivia! Eres un país de gente trabajadora, rica en diversos recursos. Perdóname si en el algún momento te juzgué mal, si incluso hasta quise salir corriendo. Aprendo a diario y juzgo demasiado rápido. Y después hay gente que me reta diciéndome que tengo que ver los noticiarios para estar más informada, y las pocas veces que los he visto no me han dicho nada positivo de tí. En Argentina muchas veces he oído decir que íbamos camino ser Bolivía como si fuera algo negativo y hoy que te voy conociendo, que voy dejando de lado todos esos prejuicios que contaminan mi mente, veo un país que cada día sale a delante, que cuelga su bandera es los balcones, un país dónde los niños agradecen con sumo respeto a sus maestros por la educación brindada y dónde nadie está viendo lo que tiene o hace el otro. Me nutro de tu humildad y sencillez y no podría estar mas que agradacida por lo que me has enseñado en menos de 72 hs ¡Hay Bolivia! Aún me queda mucho por aprender de voz y sé que te guardaré en mis recuerdos por mucho tiempo más del que he llegado a compartir contigo, con mis caminatas, mis silencios ...

Día 35: Entre el amor y el odio ...

Es mi último día y si bien el día anterior recorrí los lugares más importantes. aún me quedan otros por recorrer...

Temprano en la mañana recibo un mensaje de Emily quién me cuenta que se está alojando en el mismo lugar que yo. Para mi fortuna desayuno con Emily y Liam quienes me dicen de ir a comer a  un restaurante de comida venezolana que descubrieron en el día de ayer. Mientras ellos deciden poner manos a la obra con sus apuntes de español (en Bolivia también se ofrecen cursos intensivos), yo decido ir a visitar el Parque Bolivar, de camino allí en la plaza principal disfruto de un espectáculo de baile y música de maestros jubilados. Al cruzar la calle me encuentro con un dinosaurio que también dirige el tránsito.

Llego al Bed and Breakfast a la hora acordada y los ayudo a los chicos con las lecciones de español. Más tarde el almuerzo resulta una delicia y para cuando nos queremos dar cuenta nos estamos despidiendo con un beso y un cálido abrazo como si fueramos amigos de toda la vida ...

¿Por qué eres así conmigo? ...

¡Hay Bolivia! Creí que habíamos hecho las pases, que estábamos en paz, pero contigo siempre es una de cal y otra de arena ...

¿Derecho de terminal a $2,50 bolivianos? Pagado. No sé para qué, ni cuál es el beneficio porque si entrás con el taxi a la terminal, pagás $2 bolivianos. Si vas al baño, pagás $1 boliviano y yo que tengo vejiga pequeña conmigo se hacen la semana. En fin, veniamos bien y después comenzó la sumatoria de eventos desafortunados.

Por empezar, el taxi que me pidieron llegó tarde y al dejarme en la terminal preparo los $5 bolivianos (que me cobraron el día que llegué a Sucre) - ¿Cinco, no? - Diez, - ¿Cómo diez si el día que llegué me cobraron cinco?. En fin, lo caché. El muchachito me quería ver la cara y y si bien no le pagué la totalidad de lo que me pidió, le pagué un poco más. - No tengo más monedas le dije. Paso por la empresa El Dorado dónde realizo el check-in y despacho mi mochila. Ésta empresa es la única que hace directo Sucre - La Paz ($180 bolivianos) y que además ofrece coche cama, tv, baño (¿Se pueden creer que hay servicios de 6 horas o más sin baño?) y calefacción. En su momento pensé que lo valía ... Obviamente una vez en la terminal la rutina es siempre la misma: pagar por ir al baño y por derecho a un terminal ($2,50 bolivianos) que no hace honor a la ciudad que la acuna. De las terminales que he conocido, la de Sucre es horrenda, en fin. Espero el bus y en una de esas veo a una de la típicas señoras mayores de amplia falda que a la vista del publico camina hacia el lateral de un bus estacionado y se sienta en el piso. ¡Un momento! ¿Está haciendo lo que creo que está haciendo? Pues fíjense que si, la señora estaba haciendo pipí y así como quién no quiere la cosa, hizo lo suyo y volvió junto al resto de los pasajeros. Para mi fortuna me alegro de ver que ya en el bus las chicas de junto son extranjeras y podemos tener una encantadora charla. Hasta ahí todo bien ...

Vaya a saber uno porqué pero el bus se detiene y yo que estoy cerca del fondo no puedo evitar ver como los conductores hacen no-sé-qué dentro del baúl del equipaje. Y ahí viene la versión de Cintia paranoica parte II. ¿Nos están robando en nuestras narices? ¿Por qué no suben a explicar que está pasando? Trato de pensar en otra cosa. Una señora pregunta que pasa y yo le digo que están metidos dentro del baúl del equipaje ¿Se están llevando nuestras cosas?, pregunta ... Okey, que conste que la paranoia no es sólo mía. La holandesa rubia me dice que no hay nada que podamos hacer así que nos ponemos a comer unos chips y a seguir hablando de viajes. Por cierto, nos estamos orinando y el baño está cerrado.

Unos 40 minutos más tarde el bus se pone en marcha y uno de los conductores sube a explicarnos que se rompió la manguera que provee de agua al baño y que van a tener que apagar la calefacción para poner en marcha el baño. No comprendo muy bien que tiene que ver una cosa con otra pero la mayoría estamos contentos por no tener que aguantarnos las ganas las próximas 12 horas de viaje. 

En algún momento del recorrido el bus vuelve a parar y los conductores piden agua al dueño de un almacén. La gente comienza a bajar y por lo visto no hay de otra que hacer pipí a la luz de las estrellas. Distingo siluetas de mujeres en la oscuridad de la noche y sigo los pasos de la holandesa. Cada una a distancia prudente (digamos que no hay mucho que ver en la oscuridad) nos aprontamos a lo nuestro y en esa ¡zas! las luces altas de un auto pasan a poca distancia de nosotras y no sabemos si orinar o reir y hacemos ambas cosas. De regreso la otra chica holandesa es la última en ir entre medio de la oscuridad y ahí el conductor malhumorado dice que ya nos vamos. Cómo la holandesa rubia no habla español le digo al conductor que su amiga está orinando y el conductor nos apura con que hay que irnos. Ni la holandesa ni yo nos movemos rápido y el tipo nos apura y comienza a mover las luces de la linterna hacía el lado de la oscuridad dónde está la otra chica. Por fortuna las tres subimos y lo último que escucho gritar al conductor malhumorado desde la comodidad de su asiento es si estamos todos. Osea, si faltaba alguien, nos enteraríamos al llegar en la mañana siguiente ...

Si quieren saber si llegamos todos, es probable que si. Si quieren saber que pasó con el baño, nunca funcionó. Tampoco la calefacción y tampoco hubo pelis, ni un almohadita y una sabana para taparnos del frío que hacía. Básicamente, a mi mente vino algo que Emily había dicho durante el desayuno: pagar más caro no significa pagar por un mejor servicio.

Obviamente llegamos impuntual y como si fuera poco no nos dejaron en la terminal sino a unas cuadras de ésta ¿¡Alguien me quiere decir para que sirve el derecho a la terminal!? ... Y bueno, ante la duda ¡Welcome to Bolivia!

Día 36: En resumidas palabras ...

Cómo el bus desde Sucre llega impuntual pierdo el bus de la mañana hacía Copacabana ($30 bolivianos), así que decido ver (tal cuál me recomendó el de la agencia que me vendió el pasaje), tomar un taxi hasta el cementerio y de ahí tomar las vans que salen hacía Copacabana. Salgo de la terminal de La Paz y le pregunto a unos taxistas cuanto me salia ir hasta el cementerio $20 bolivianos - me dice- pero te podemos dejar a $15 bolivianos. Les di las gracias y me clavé en la terminal hasta las 14:00 hs, horario en que salia el próximo bus. La verdad es que hoy no tenía ganas de que me vieran la cara.

Durante el viaje conozco a una cordobesa (¡Al fin una compatriota), quién me cuenta que dejó todo para viajar y que no va a parar hasta llegar a México. Poco antes de llegar el bus se detiene y nos dice que tenemos que bajar y comprar el ticket para pasar al otro lado. Salvo la cordobesa, ninguno de nosotros tenemos la menor idea, pero hacemos lo que nos dice el conductor. Rebusco en mi memoria si algún blog de viajes mencionaba algo sobre San Pedro de Tikina y nada viene a mi mente. Pagamos en la ventanilla los $2 bolivianos correspondientes y subimos a la embarcación que nos señalan. El paseo es agitado pero agradable y las gaviotas vuelan apenas a unos centímetros de nuestras cabezas. Ya en tierra firme esperamos unos breves minutos a que el bus descienda de la embarcación y todos arriba! Una vez llegados a Copacabana todos nos perdemos de vista (muchos van a comprar sus tickets para salir a Puno - Arequipa- Cusco) y yo camino las pocas cuadras que me separan de mi hostal ...

Recomendaciones y datos útiles ...

  • Cómo llegar: desde Potosí se llega con la empresa Trans Emperador por una tarifa de $20 bolivianos. Se debe pagar extra un uso de terminal de $2 bolivianos (desde la terminal de Potosí) y $2,50 bolivianos (desde la terminal de Sucre).

  • Gastronomía: Si se busca se pueden encontrar menués entre $15 a $25 bolivianos y si rebuscan más es posible que por mucho menos.

  • Recaudos: Siempre mirar hacía ambos lados al cruzar la calle. Las aceras son muy estrechas y en ocasiones hay que apoyarse contra la pared para que pasen los autos. Generalmente no se respetan las sendas peatonales y los autos se frenan ahí mismo, así que si ves un hueco para cruzar la calle no te lo pienses ¡Cruzá!

  • Dónde alojarse: Alojamientos los hay para todos los gustos y colores. Yo me alojé en Santa Cecilia ubicada en la calle Potosí 386 y la verdad es que el servicio es impecable e incluso ofrecen servicio de lavandería a $9 bolivianos por kilo de ropa.

  • Clima: La temperatura en el día es bastante agradable, pero a la noche refresca. Nunca está demás traer algo de abrigo, pero sin exagerar.

  • La ciudad está completamente iluminada y los negocios están abiertos en todos momento.

  • Museos: Los museos/iglesias abren de 9:00 hs a 13:00hs y luego retoman actividades entre las 14:00 hs a 18:30 hs. Todos cobran.

  • Transporte: Si comenzaron su travesía de norte a sur y el siguiente paso es seguir hacia La Paz, tienen la opción directa en coche cama a $180 bolivianos pero ésta no es la mejor opción, de hecho la empresa El Dorado a los que considero estafadores te cobran la suma comentada con el fin de vender un boleto carísimo supuestamente por la opción de coche cama con baño y calefacción y estos dos últimos en la realidad no aplican puesto que el momento del viaje te mienten diciendo que por imprevisto el baño se rompió y que lo van arreglar pero para eso tienen que apagar la calefacción y no son capaces de dejarte en la terminal sino que te dejan en una avenida cualquiera. Dos días más tarde, unos amigos a quienes sugerí la empresa porque pensaba que era buena, me comentaron que tuvieron el mismo problema: viajaron sin baño ni calefacción. Aquí les dejo el enlace para que vean que de lo que hablo no es broma. Otra opción en viajar hacia Potosí por la mañana y luego esperar a la noche al siguiente bus que sale hacía La Paz alrededor de las 21:30 hs.

  • Taxi: Sin importar si comparten o no, el costo por persona hacía el centro es de $5 soles.